
Taxonomía de Bloom · Cómo se construye un examen
Recordar, comprender, aplicar.
Un examen se juzga por lo que exige, no por lo que pregunta.
La taxonomía de Bloom ordena lo que una persona puede hacer con un conocimiento, del nivel más simple al más complejo: recordar, comprender, aplicar, analizar, evaluar y crear. El RiskMathics Certificate Institute la usa como unidad de medida de cada reactivo. Todo reactivo del banco lleva una clave, una materia, un área, un resultado de aprendizaje y un nivel de Bloom; sin esos metadatos completos, el reactivo no entra al banco.
Los exámenes de certificación y los mock exams del Instituto se construyen únicamente con los niveles 1, 2 y 3. Cada examen sigue una receta fija: tantos reactivos por materia y por nivel, según lo que la figura hace en su puesto. Quien decide una posición no se evalúa igual que quien la registra, pero dos sustentantes de la misma figura enfrentan exactamente la misma exigencia. Esta página explica qué mide cada nivel, por qué el Instituto se detiene en el tercero y cómo se arma, a partir de ahí, un examen y su mock.
Recordar
definir, listar, identificar, enunciar, reconocer
Mide si el sustentante recupera de memoria un hecho, una definición, un parámetro o una regla tal como está en la fuente: qué es un instrumento, cuál es un límite del régimen, quién autoriza una operación. Es el nivel de la terminología y de la norma literal. Un reactivo de recordar tiene una sola respuesta verificable contra el texto de referencia y no exige interpretación.
Ejemplo: Un contrato que obliga a las dos partes a intercambiar un activo a un precio pactado hoy en una fecha futura, sin pago inicial de prima, se denomina: a) opción europea; b) contrato adelantado (forward); c) swap de tasa de interés; d) nota estructurada. La respuesta correcta es (b): el sustentante reconoce una definición.
Comprender
explicar, distinguir, clasificar, interpretar, comparar
Mide si el sustentante entiende el significado de lo que recuerda: puede explicar un mecanismo, distinguir dos instrumentos parecidos, clasificar un caso dentro de una categoría o interpretar el efecto de una decisión. El reactivo presenta una situación breve y pide identificar qué está ocurriendo, no calcularlo. Es el nivel natural de los reactivos sobre gobierno, controles, régimen de inversión y conflictos de interés.
Ejemplo: Un fondo de pensiones que mantiene una cartera accionaria compra una opción de venta (put) sobre el índice que replica esa cartera. La descripción más precisa del efecto de la posición es: a) aumenta la exposición direccional al índice; b) acota la pérdida ante una caída del índice a cambio de pagar una prima; c) elimina el riesgo de tasa de interés de la cartera; d) genera un ingreso fijo por la prima. La respuesta correcta es (b): el sustentante interpreta una cobertura.
Aplicar
calcular, resolver, ejecutar, determinar, verificar
Mide si el sustentante usa un procedimiento, una fórmula o una regla en una situación concreta y llega a un resultado: valuar un instrumento, verificar si una operación cabe en un límite, determinar la garantía que corresponde. Es el nivel que separa saber de saber hacer. Muchos reactivos de aplicar pertenecen a familias paramétricas: un mismo enunciado con datos que cambian de una forma a otra, de modo que la respuesta no se memoriza, se calcula.
Ejemplo: El tipo de cambio de contado es 17.20 pesos por dólar; la tasa en pesos a 90 días es 10.0 % y la tasa en dólares es 5.0 %, ambas simples con base de 360 días. El precio teórico del forward a 90 días es: a) 17.20; b) 16.99; c) 17.41; d) 17.63. La respuesta correcta es (c): el sustentante aplica la paridad de tasas de interés, 17.20 × (1 + 0.10 × 90/360) ÷ (1 + 0.05 × 90/360).
Por qué el Instituto se detiene en el nivel 3
Porque los tres primeros niveles son medibles y defendibles. Un reactivo de recordar, comprender o aplicar tiene una respuesta correcta que puede verificarse contra una norma, una definición o una fórmula, y por eso admite psicometría: en todos los bancos del Instituto la dificultad de cada reactivo debe situarse entre 0.20 y 0.90, su discriminación (correlación punto-biserial) debe ser de al menos 0.20 y el punto de corte se fija con el método Angoff modificado, con un panel de expertos, no con una cifra administrativa. Analizar, evaluar y crear exigen juicio sobre información incompleta; un reactivo de opción múltiple con una sola clave no puede sostener la afirmación de que midió ese juicio. Ese terreno pertenece al puesto, al comité y al consejo. La certificación acredita la base que hace posible ejercerlo.
Y porque son comparables entre formas. La receta de cada examen fija cuántos reactivos entran por materia y por nivel, y esa receta es la misma en las formas A, B y C: en las certificaciones vigentes, 120 reactivos por forma, con una proporción por nivel que se fija por figura, según lo que esa figura hace en su puesto. Dos sustentantes que presentan formas distintas el mismo sábado reciben la misma proporción de cada nivel; la igualdad de receta es lo que hace comparables las formas, y ningún sustentante ve el mismo reactivo dos veces en 24 meses, ni siquiera entre certificaciones distintas. Un examen que se detiene en el nivel 3 puede prometer eso. Uno que suba de nivel con reactivos cerrados solo puede prometer que preguntó algo más difícil, sin poder demostrar que lo midió igual para todos.
Cómo se construye un examen
Análisis de la función
Antes de escribir una pregunta se define qué decide, qué ejecuta, qué controla y qué riesgos toca cada figura. Inversiones, Administración de Riesgos, Contraloría Normativa y Back Office presentan exámenes distintos porque hacen cosas distintas. De ese análisis salen los resultados de aprendizaje que cada reactivo tendrá que acreditar.
Blueprint y receta
El blueprint documenta las materias, los temas, el peso de cada dominio, el nivel de Bloom máximo permitido por dominio y el número de reactivos por forma. La receta resultante, tantos reactivos por materia y por nivel, se publica junto con los dominios y su ponderación antes de que el examen abra. Nadie recibe un examen más fácil que otro.
Redacción controlada de reactivos
Cada reactivo lo escribe un autor calificado, lo aprueba un segundo revisor y queda trazado con su clave, materia, área, resultado de aprendizaje y nivel. Las reglas de entrada son fijas: cuatro opciones de longitud comparable, tallo de menos de 500 caracteres y sin negaciones, distractores construidos a partir de errores conceptuales reales, sin palabras absolutas, un motivo escrito para cada opción y bibliografía citada. Un reactivo que no cumple se reescribe o se descarta; nunca se migra tal cual. En el nivel 3, un mismo tallo genera variantes numéricas que cuentan como un solo reactivo de banco.
Banco dimensionado por nivel
El banco no se dimensiona en agregado, sino nivel por nivel. Para cada nivel de Bloom se toma la extracción de la forma más exigente que consume ese banco, se multiplica por tres, se suma la mitad de lo que extraen las demás formas y se añade una reserva de 15 %, redondeando hacia arriba. Así hay reactivos suficientes para rotar formas sin repetir. El banco vivo del Instituto tiene 4,789 reactivos, cada uno auditado contra el régimen vigente.
Ensamble, psicometría y control de exposición
Las formas se ensamblan con la receta y se someten a un mismo reglamento psicométrico: dificultad entre 0.20 y 0.90, discriminación de al menos 0.20 y control de exposición por sustentante con ventana de 24 meses. Un reactivo que no discrimina se retira; uno que se expone de más, se rota. Los reactivos compartidos entre certificaciones con poblaciones distintas no violan la exposición; los que comparten poblaciones secuenciales llevan marcado cruzado.
Punto de corte y vigencia del banco
El punto de corte se establece con Angoff modificado. Cuando cambia la norma, el reactivo afectado se retira o se reescribe, aunque nadie lo exija: cada edición sustantiva crea un reactivo nuevo y retira el anterior, con bitácora del motivo y de la norma que disparó el cambio. El banco completo se recertifica una vez al año, antes del ciclo de exámenes de otoño; un banco con más de 14 meses sin recertificar queda bloqueado para ensamblar exámenes nuevos. La certificación que resulta no es una constancia de asistencia: en las certificaciones vigentes es una acreditación con vigencia de tres años.
Mock exams
Mock exams: la misma receta, otro banco
Los programas de preparación que imparten los institutos del grupo (cursos, diplomados y programas ejecutivos) cubren todos los temas del examen e incluyen mock exams. Un mock exam no es una lista de preguntas de repaso: se construye con la misma receta que el examen de certificación, la misma proporción de reactivos por materia y por nivel de Bloom, el mismo formato de opción múltiple y las mismas reglas de redacción.
Lo que cambia es el banco. El Instituto no enseña para su propio examen: el banco del examen de certificación es del Instituto y no alimenta los programas de preparación. Los reactivos del mock se escriben y se etiquetan con las mismas reglas, pero pertenecen al programa, no al banco vivo del examen. Por eso el mock permite ubicar la brecha por materia y por nivel: saber si lo que falta es recordar una regla, comprender un mecanismo o ejecutar un cálculo.
El examen de certificación se presenta con o sin haber cursado el programa; el mock exam forma parte del programa. Aprobar un mock no certifica. Certifica el examen.